La vida no es esperar a que pase la tormenta, sino aprender a bailar bajo la lluvia.
Vivian Greene
Todos podemos sentir ansiedad en determinados momentos. Una entrevista de trabajo, un examen, una situación inesperada, un cambio importante o una preocupación pueden activar una respuesta de alerta que forma parte de nuestra manera natural de afrontar determinadas situaciones.
El problema aparece cuando esa sensación de alerta se mantiene, empieza a ocupar demasiado espacio o interfiere en nuestra vida cotidiana.
A veces incluso sabemos que aparentemente “no está pasando nada grave”, pero nuestro cuerpo y nuestra mente parecen no poder desconectar.
¿Cómo saber si la ansiedad está empezando a ser un problema?
No toda ansiedad significa que exista un trastorno ni todas las personas necesitan acudir a terapia cuando sienten ansiedad.
Sin embargo, puede ser recomendable consultar con un profesional cuando la preocupación, el miedo o la tensión empiezan a condicionar nuestra manera de vivir.
Cuando te cuesta dejar de preocuparte
Dar vueltas constantemente a las mismas situaciones, anticipar diferentes escenarios o sentir que necesitas tenerlo todo bajo control puede resultar agotador.
Quizás intentas distraerte, pero los pensamientos vuelven una y otra vez y cada vez resulta más difícil desconectar de ellos.
Cuando notas síntomas físicos de ansiedad
La ansiedad no se manifiesta únicamente a través de pensamientos.
Puede aparecer tensión muscular, sensación de inquietud, problemas de sueño, palpitaciones o molestias digestivas, entre otras sensaciones físicas.
Cuando estas señales se mantienen, pueden generar además preocupación por las propias sensaciones y crear un círculo difícil de romper.
Cuando empiezas a evitar situaciones
A veces la ansiedad hace que poco a poco vayamos reduciendo aquello que hacemos.
Dejamos de conducir, evitamos determinados lugares, posponemos conversaciones, rechazamos planes o necesitamos que alguien nos acompañe para sentirnos seguros.
Aunque evitar una situación puede producir alivio en ese momento, a largo plazo puede contribuir a que el miedo se mantenga.
Cuando afecta al sueño o al descanso
Acostarse y empezar a pensar en todo lo que tenemos pendiente, despertarse durante la noche con preocupaciones o sentir que incluso después de dormir seguimos cansados puede afectar considerablemente a nuestro bienestar.
Cuando esta situación se repite, el propio cansancio puede hacer que resulte todavía más difícil gestionar las preocupaciones durante el día.
Cuando la ansiedad empieza a condicionar tus relaciones o tu trabajo
La irritabilidad, la dificultad para concentrarse, la necesidad constante de controlar determinadas situaciones o la sensación de estar sobrepasado pueden acabar afectando a las relaciones personales y al rendimiento laboral o académico.
También puede ocurrir que empecemos a organizar nuestro día a día alrededor de aquello que nos preocupa o queremos evitar.

¿Tengo que esperar a tener ataques de ansiedad?
No.
No es necesario experimentar una crisis o un ataque de ansiedad para pedir ayuda psicológica.
Una persona puede acudir a terapia simplemente porque lleva un tiempo sintiéndose nerviosa, preocupada o en tensión y nota que ya no está gestionándolo de la misma manera que antes.
También puede consultar cuando las preocupaciones empiezan a condicionar decisiones, relaciones o actividades que anteriormente realizaba con normalidad.
¿Se puede aprender a gestionar la ansiedad?
La terapia puede ayudar a comprender qué está provocando o manteniendo la ansiedad, identificar determinados patrones de pensamiento y comportamiento y desarrollar recursos para afrontar las situaciones difíciles de una manera diferente.
El objetivo no es conseguir que nunca volvamos a sentir ansiedad. La ansiedad forma parte de la experiencia humana. Se trata de aprender a relacionarnos con ella de una manera que no termine dirigiendo nuestra vida.
¿Cuándo es recomendable pedir ayuda por ansiedad?
Puede ser un buen momento para consultar con un profesional si la ansiedad:
- ocupa gran parte de tus pensamientos;
- afecta de manera habitual a tu descanso;
- empieza a interferir en tus relaciones, estudios o trabajo;
- hace que evites lugares, situaciones o actividades;
- te mantiene en un estado frecuente de tensión o alerta;
- lleva un tiempo presente y sientes que cada vez te resulta más difícil gestionarla.
No hace falta esperar a estar al límite ni a que aparezca una crisis para pedir ayuda.
Psicólogos para ansiedad en Granollers
En Centre Àrea Psicologia contamos con un equipo de profesionales en Granollers que acompaña a adultos y adolescentes que atraviesan diferentes situaciones relacionadas con la ansiedad, el estrés, las preocupaciones y otras dificultades emocionales.
Desde un enfoque integrador y personalizado, trabajamos para comprender qué está ocurriendo y encontrar recursos que permitan afrontar las dificultades de una manera diferente.
Si sientes que la ansiedad está empezando a limitar tu vida, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.